El Río Azul era como cualquier otro de la ciudad: por él dejó de correr agua limpia hace un par de décadas. Pero los vecinos de Loma Dorada, en Tonalá, se organizaron y en 2009 lograron que desde el punto donde nace, hasta 300 metros aguas abajo, el afluente no recibiera descargas urbanas.
Aunque es un tramo pequeño, es prácticamente el único arroyo con agua limpia que existe en medio de la urbanización, gracias a que dejó de recibir descargas de aguas negras, después de una larga gestión del Colectivo Tonalá (integrado por alrededor de 300 vecinos) con el Ayuntamiento tonalteca y con otras dependencias, como la Procuraduría de Protección al Ambiente.
El gerente técnico del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), Carlos Hernández, comenta que le sorprende el descubrimiento de un arroyo que se encuentra dentro de los parámetros permitidos de calidad del agua en la cuenca de Osorio, pues no tenía noticia al respecto. “Seguro está limpio en el punto donde nace, cuando comienza a conformarse, y ahorita en lluvias tiene algún escurrimiento que le ayuda bastante”.
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